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"El carmín encendido de sus labios presagiaba que una violencia, oculta en cada paso, haría su aparición en cualquier momento"



Año y medio después de la muerte de Edelmira Pajares, Cástulo Batalla, su marido, sufre un ataque de inconcebibles celos ultraterrenos. En vida nunca tuvo motivos para dudar de la fidelidad de su mujer, pero ahora que está muerta sospecha que se a liado con su difunto compadre, Gregorio Flores, pues éste se le aparece en sueños para informarle que el alma de Edelmira ha llegado al sitio del más allá donde él se encuentra. ¿Qué otra cosa puede querer el malvado si no ligar con la difunta, de quien estuvo enamorado en vida? Desesperado, Cástulo busca al chino Lee (que luego resulta ser un vietnamita) para que facilite el acceso al mundo de los espíritus a través de una terapia sui géneris que incluye buenas dosis de opio, y donde un armario que simula ser una caja china jugará un papel central.

La terapia abre una puerta por donde se cuelan ¿a la realidad? almas que añoran la sensación de tener cuerpo. Vivos y muertos interactúan, tratan de entender qué les ha ocurrido, y descubren que en el pequeño mundo del Edificio Condesa se daban -y se dan- frecuentes intercambios de fluidos corporales, supuestamente clandestinos, que provocan que sus relaciones efectivas nunca sean lo que parecen.

En esta novela plena de buen humor, con almas en busca de humanidad y amores de todo calibre. Sealtiel Alatriste da identidad a Santomás, una ciudad ubicua y fantasmal, que empieza frente a nosotros y nos encuentraen todas partes.
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